Armas robadas a las corporaciones policiacas
Los límites entre el mercado legal e ilegal de armas de fuego son poco claros. Las armas circulan en una vía de doble sentido y de igual manera, armas ilegales terminan en un mercado negro al que se acercan ciudadanos a comprar una pistola con la intención de proteger sus hogares y a sus familias, que armas de origen legal, como las que los mexicanos pueden adquirir y registrar en la Secretaría de la Defensa Nacional, pasan a manos de la delincuencia a través de robos.
Otra forma en que armas originalmente legales pasan al mercado ilegal es a través de la sustracción de las mismas a las fuerzas de seguridad o la corrupción de sus integrantes, quienes en no pocas ocasiones se ha sabido que las venden o las intercambian. Desde el 2005, el entonces secretario de la Defensa Nacional,
reconoció que existía un escaso control sobre el armamento utilizado y asegurado en las corporaciones policiales de estados y municipios, ya que frecuentemente se encontraban pertrechos que no constaban en los registros de adquisición de la
Sedena, que en muchos casos eran armas de mayor alcance, o faltaba armamento registrado.
De 2000 al 2008, la Sedena fue notificada del robo de 6,932 armas a 49 secretarías de Seguridad Pública de los estados y procuradurías locales, además de la Policía
Federal y de la Procuraduría General de la República. La cifra equivale a 60 por ciento de las armas decomisadas al crimen en el mismo periodo.
Recientemente Milenio Diario publicó una relación de las corporaciones de seguridad y procuración de justicia con más reportes de robo y extravío de armas a su cargo.
La encabezan las de la Ciudad de México con 4 mil 227 en el sexenio de un total de 12 mil 662 que se registraron desde diciembre del 2006. En segundo lugar se ubica el Estado de México, con mil 285 perdidas o robadas.



